He aquí lo que me ha llamado la atención. Esta es una fotografía de la parte central de un cuadro o de una reproducción expuesta en una dependencia de una Iglesia, fuera de culto. No sé si lograré saber el autor del cuadro original y su procedencia. Pero me ha llamado la atención. ¿Por qué? Pues es la primera vez que en una presentación del Nacimiento de Jesús, San José aparece de manera activa. Casi siempre en segundo término, como acompañante, viejo y con barbas, apoyado en un cayado, un poco avergonzado de su papel, como no queriendo saber nada y sin restar protagonismo a los principales actores del Milagro. Aquí, por el contrario, San José, un muchacho joven, un acompañante parejo en edad con María, adquiere el protagonismo adecuado, Él sabe perfectamente como se ha producio el hecho portentoso de la encarnación de su hijo, comparte con María el conocimiento del gran Misterio y se siente feliz y gozoso por haber sido elegido por Dios para representar el papel que aquí exhibe con orgullo. San José tiene entre sus brazos a Jesús, lo sostiene y lo contempla con el cuidado y el arrobo con que un padre sostiene a su hijo recien nacido. María está como al "quite", preparada para echar un amano o las dos en el momento que advierta que el padre titubea. Ambos han sido escogidos por Dios para que alumbren y cuiden a su Hijo, Dios-Hijo, hecho hombre, para que, llegado el momento, se entregue en la Cruz para redimir al mundo.
Me siento ogulloso de ser padre y de que esta imagen reveindique al padre representado en San José de manera tan gozosa y sublime al mismo tiempo.

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