Estamos abituados al término "adviento"; sabemos qué significa; pero precisamente por el hecho de estar tan familiarizados con él, quizás no lleguemos a captar toda la riqueza.
Adviento quiere decir "venida" y Juan Pablo II en la catequesis del Adviento del año 2002, comenzaba haciendo dos preguntas claves: ¿Quién es el que viene? y ¿Para qué viene? a las cuales respondemos, vine el Señor y su presencia es continua y continuada; le esperamos vigilantes, atentos llenos de gozo en actitud celebrativa. Esperamos al Señor que se hizo hombre, que nació de María, que se aproxima cada día a la realidad humana, transformando nuestra historia, tocando nuestras vidas, animándonos a ser mejores cada día...
¡Señor que cada día haya alguien un poco mejor por mi amor y mi generosidad!
Jesucristo viene para la humanidad, para el hombre y mujer de rostros y realidades concretas, viene a tí, a tu vida, a tus situaciones, a reconciliarte, viene para la persona humana, a renovar la relación personal con Él, viene para la persona desolada, herida, pobre, abandonada, discriminada, dominada....Viene para la persona a restaurar su dignidad herida por el pecado, la injusticia, a infundir un espíritu nuevo, tocando los corazones de piedra, convirtiendolos en corazón de carne. Viene para la Iglesia, para quienes no le conocen a revelarles su rotro amoroso..
¡ Quién se encuentre a un cristiano que se encuentre con el amor de Jesucristo!
De "Shemá" .

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