21 de diciembre de 2024
Ya no es preciso que se nos avive el recuerdo que nos trae el día 21 de cada mes. Todos los Amigos y devotos del Padre Ángel tienen en la memoria su significado. Pero en diciembre se suma a la efeméride normal la cercanía de su consagración como sacerdote. Efectivamente en la tarde del 24 de diciembre de 1933, el Obispo-Mártir Don Narciso de Estenaga imponía sus manos y consagraba como sacerdotes a un grupo de aspirantes entre los que se encontraba Ángel Muñoz de Morales Sánchez Cano. Ya en otro lugar se habrán glosado las emociones y lo que significaría para nuestro mártir tal distinción. Pero hoy debemos resaltar el compromiso que debió tomar en la meditación de su consagración. Y que consistió, sin duda, en tomar sobre sí el cuidado de su madre y sus tres hermanos. Su madre había quedado viuda y cuidaba a tres hijos, todos menores de edad, cuando Ángel iniciaba su carrera de formación en el Seminario. Ahora en breve Ángel sería destinado a una Parroquia y era el momento en que decidía unirse a aquella familia y completarla, darle su apoyo, imprescindible para los hermanos menores, y para contribuir con los cortos emolumentos de su destino al sostenimiento de sus familiares. Con esa decisión prescindía de una posible vida conventual en una Parroquia sin verse sujeto a nuevas obligaciones. Así que Ángel fue sacerdote y durante tres años de su ministerio asumió las obligaciones de un cabeza de familia y educador de sus hermanos, dos de ellos varones y menores de edad. Un gesto que sin duda hace más meritoria su biografía al tiempo que hace más horrendo su asesinato. Amigos, recordemos a los 100 mártires de la Diócesis de Ciudad Real pidiendo en el recuerdo de la Natividad que la espera para su Glorificación sea breve y en modo alguno quebrante nuestra esperanza.



